Contaminación inesperada en envases de vidrio
El estudio señala que, en promedio, las botellas de vidrio presentan alrededor de 100 partículas de microplástico por litro. Esta cifra contrasta con las 1.6 a 4.5 partículas que se detectan en botellas de plástico o en latas, lo que va en contra de la creencia habitual de que el vidrio es una opción más limpia y segura.
Resulta que el problema no radica en el vidrio en sí, sino en las tapas metálicas que llevan una capa de pintura de poliéster. Durante la fabricación y el transporte, se desprenden diminutas escamas de dicha pintura, y estas terminan contaminando las bebidas. Como comentó Iseline Chaïb: “Esperábamos encontrar menos partículas en vidrio, pero encontramos lo contrario”.
Análisis de diversas bebidas
En este estudio se analizaron bebidas muy variadas: agua natural y con gas, refrescos, cervezas y tés helados. Los resultados mostraron que el agua tiene niveles más bajos de microplásticos, con aproximadamente 4.5 partículas por litro en botellas de vidrio y 1.6 en las de plástico. Por otro lado, refrescos, limonadas y cervezas llegaron a tener hasta 100 partículas por litro en envases de vidrio.
De manera interesante, el vino presentó una contaminación baja, similar a la del agua. Esto sugiere que factores como la acidez, la carbonatación y la composición química (lo que puede facilitar o dificultar que se desprendan las microescamas de las tapas metálicas) juegan un papel importante.
Estrategias para reducir la contaminación
Para hacer frente a este problema, los investigadores probaron un método innovador que consiste en soplar aire a alta presión y enjuagar con agua y alcohol antes de sellar con las tapas metálicas. Con este truco se logró reducir en casi un 60% las partículas de microplástico en condiciones controladas de laboratorio.
Sin embargo, Alexandre Dehaut advierte: “Los microplásticos ya están ahí cuando las botellas llegan a los hogares”, lo que remarca la necesidad de tomar medidas más amplias y efectivas para reducir esta forma de contaminación inadvertida.
Implicaciones para la salud pública
La ingestión frecuente de microplásticos preocupa cada vez más. Se han detectado no solo en alimentos y bebidas, sino también en el aire, el suelo e incluso en órganos humanos. La presencia de algunos aditivos dañinos, como los ftalatos y el BPA, aumenta estas inquietudes.
Guillaume Duflos señaló: “La ingestión frecuente de microplásticos a través de alimentos y bebidas es preocupante y merece mucha atención”. Hasta el momento, no se han establecido umbrales toxicológicos que permitan conocer con exactitud el peligro que representan estos contaminantes para la salud.
Este hallazgo invita tanto a fabricantes como a autoridades sanitarias a revisar los estándares actuales de empaques seguros y anima a los consumidores a repensar sus hábitos diarios en pro de un consumo más responsable frente al desafío global que suponen los microplásticos.