Duración y forma de guardarlos
Los huevos son uno de los productos básicos en muchas cocinas, y su vida útil depende bastante de cómo se guarda cada uno. Se pueden consumir sin problema de tres a cinco semanas después de la compra si se cuidan de la manera correcta. Factores como la temperatura del frigorífico, el día en que se empacaron y la manera de almacenarlos inciden directamente en su duración.
Mantenerlos en un ambiente frío y estable ayuda a retrasar el crecimiento de bacterias. Eso sí, la conservación adecuada es crucial, ya que guardarlos en la puerta del frigorífico no es la mejor opción. Lo ideal es colocarlos en los estantes centrales, donde el aire suele estar más frío y constante.
Jessica, mamá de tres chicos de Burdeos, contó su experiencia: “Hace un tiempo empecé a dejar mis huevos en la puerta tras leer un artículo online. No sabía que eso hacía que perdieran frescura mucho más rápido.” Al cambiar a los estantes centrales, notó la diferencia: “Ahora mis huevos se mantienen en buen estado durante más tiempo.”
Cómo saber si están frescos
Comprobar la frescura de un huevo es bastante sencillo con la prueba del agua. Si lo sumerges en un recipiente con agua y se hunde y se acuesta de lado, está fresco, pero si se pone de punta o flota, quiere decir que es más antiguo y hay que revisarlo bien antes de usarlo. Un huevo que flota es mejor descartarlo.
Además, si el huevo desprende un olor extraño o la cáscara tiene grietas, es señal de que no debe aprovecharse. Jessica misma se quedó sorprendida al inicio de la prueba: “Al principio dudaba de la prueba del agua, pero ahora es parte de mi rutina semanal.”
Consejos para usar los huevos en la cocina
Si te gusta cocinar o preparar recetas que requieren huevos batidos, sacar los huevos del frigorífico unas horas antes ayuda a conseguir mejores resultados tanto en textura como en sabor. Jessica comenta: “Dejar los huevos a temperatura ambiente antes de usarlos realmente mejora la textura y el sabor de mis recetas.”
Escoger huevos según la etiqueta
Cuando vas al supermercado, seguramente te has encontrado con etiquetas como “orgánico”, “de granja” o “sin jaula”. Estos términos hacen referencia a distintos modos de crianza que influyen tanto en el sabor y la calidad como en el precio del huevo. Elegir en función de tus propias convicciones puede hacer que tu experiencia en la cocina sea aún más gratificante.
Adoptar buenos hábitos al almacenar y utilizar los huevos no solo te ayuda a disfrutar de su frescura, sino que también favorece que lo que comes sea seguro. Con estos consejos y datos prácticos, estarás más que preparado para seguir aprovechando al máximo el valor nutricional de los huevos sin correr riesgos. ¿Te animas a probar estos pequeños cambios en tu cocina?